Planes de acción

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A veces, por mucho que queramos a nuestros hijos, nos vemos atascados en el modo "todo lo haces mal", dejando pasar por alto muchísimas cosas que seguro que son buenas,  restando al mismo tiempo la oportunidad de hacer otras mejor. Una manera de revertir esta situación y que uso muchísimo cuando me encuentro atrapada en este tipo de situaciones, es practicando la rueda de la mente. Esta técnica simboliza la mente como una rueda, en cuyo centro hay un lugar seguro para serenarnos y elegir bien. 

Que los niños tengan una alimentación variada y en cantidades razonables, es una de las grandes preocupaciones de los padres. Preocupación más que justificada cuando los perceptiles no son muy generosos y el niño hace ascos a todo lo que sea verde, naranja, rojo y en general cualquier color. La tensión que se crea entre los padres puede llegar a crecer exponencialmente, al tiempo que se refuerza la actitud del pequeño. Hoy te dejo algunas ideas que han ido surgiendo en los talleres de trabajo de las distintas ediciones del curso online educar sin gritos, para reducir la tensión familiar, introduciendo a través del juego y de diferentes estrategias el hábito de comer bien.

Muchos de los planes que organizo, no tienen más recompensa que la de completar un objetivo que hemos puesto, crecer en autonomía, trabajar el orden, engordar el buenrollismo familiar... lo cual no es poco. Pero a veces, necesitamos un poco más de motivación y entonces me lanzo al reparto de puntos. Pues bien, hoy te dejo por aquí esta tabla de tareas, para rellenar con puntos y alcanzar un premio final.

En esta vida de locos que llevamos últimamente, cargados de responsabilidades de todo tipo, parece una heroicidad encontrar un minuto para parar y reflexionar. Pero la realidad es que cuando conseguimos hacerlo, las cosas funcionan mucho mejor. Prueba de ello, el menú semanal que tan de moda se ha puesto por facilitar tanto el día a día gracias al ahorro de tiempo, dinero y esfuerzo que conlleva.

Parece mentira, pero hay veces que uno no se da cuenta de las cosas que están pasando a su alrededor pero que de alguna forma le están afectando a su estado de humor. A mi por ejemplo, me costó mucho tiempo identificar que me alteraba ver a los niños revoloteando por la cocina con una excusa en la boca del tipo "voy a por agua" "y yo a por un tenedor" "estoy cogiendo una pera de postre", cuando deberían estar sentados a la mesa,...

El pasado verano, ante una de esas típicas sobredosis fraternales tan habituales de esta época estival, senté a mis hijos y les propuse que pensaran en algo para que todos pudiéramos disfrutar de esos días. Otras veces se me habría ocurrido a mi cualquier cosa, pero esta vez me sentía incapaz de inventar nada. Tanto mehahecho y mehadicho, me habían dejado fundida. 

Pues las dos. Desde luego que hay niños muy responsables desde pequeñitos de forma natural. Sin embargo, no creo que sea lo más habitual y teniendo en cuenta que por alguna razón hoy en día tendemos no sólo a solucionar los contratiempos de nuestros niños, sino a anticiparnos a ellos, creo que padres, madres y educadores, tenemos que educar en la responsabilidad de forma mucho más consciente.

A estas alturas, muchos tenemos ya organizadas las actividades deportivas, música, pintura o idiomas de nuestros hijos para este verano. Viajes familiares, regiones por descubrir, reencontrarse con los abuelos, tíos y primos,... horas para no hacer nada y para hacerlo todo,... Pararnos a reflexionar acerca de lo que nuestros hijos necesitan como personas también durante el verano, es fundamental. Marcarnos objetivos y planificar con tiempo las distintas estrategias para alcanzarlos, nos va a permitir entrar de forma mucho más serena en estos meses ya de por sí algo caóticos, disfrutar de este tiempo y ya que estamos, crecer con nuestros hijos un poco más y un poco mejor.

EDUCAR SIN GRITOS: ORGANIZA EL VERANO

Me encanta la primavera, los días más largos, las temperaturas suaves, los miles de planes, mi jardín,...

Sin embargo, por todos es sabido que "la primavera la sangre altera" y si tenemos en cuenta que la sangre de nuestros hijos viene alterada de serie, pues normal que estos dos meses que quedan para terminar el curso no siempre sean un camino de rosas,.. nunca mejor dicho.

Hace unas semanas os enseñaba varias de las cosas que tuve que hacer para centrar un poco mejor a los niños con las tareas del colegio, que más que descentrados estaban desordenados. Agendas, carpetas, mesas,... todo era un poco caótico. Lo que no sabia yo entonces era que, el plan mensual me iba a servir para ayudar a Micuarto Chiquitico a ir un poco más contento al colegio.

Hay momentos en la vida en los que todo va sobre ruedas, lo vemos todo hecho y nos sentimos genial con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea. Pero también hay otros en los que todo se pone patas arriba. Y la vida de nuestros niños, no es excepción. Pues aunque como padres, no tengamos duda de que esos niños son los mejores, hay veces que no podemos evitar perder la paciencia, porque ni los deberes, ni la ducha, ni la cama, ni los dientes, ni la obediencia, ni el orden,... NADA. Hay veces que NADA!. Estas veces, aunque parezca mentira, lo mejor es centrarnos sólo en una pequeña cosa para mejorar. Por varias razones:

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