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Que los niños tengan una alimentación variada y en cantidades razonables, es una de las grandes preocupaciones de los padres. Preocupación más que justificada cuando los perceptiles no son muy generosos y el niño hace ascos a todo lo que sea verde, naranja, rojo y en general cualquier color. La tensión que se crea entre los padres puede llegar a crecer exponencialmente, al tiempo que se refuerza la actitud del pequeño. Hoy te dejo algunas ideas que han ido surgiendo en los talleres de trabajo de las distintas ediciones del curso online educar sin gritos, para reducir la tensión familiar, introduciendo a través del juego y de diferentes estrategias el hábito de comer bien.

En esta vida de locos que llevamos últimamente, cargados de responsabilidades de todo tipo, parece una heroicidad encontrar un minuto para parar y reflexionar. Pero la realidad es que cuando conseguimos hacerlo, las cosas funcionan mucho mejor. Prueba de ello, el menú semanal que tan de moda se ha puesto por facilitar tanto el día a día gracias al ahorro de tiempo, dinero y esfuerzo que conlleva.

Parece mentira, pero hay veces que uno no se da cuenta de las cosas que están pasando a su alrededor pero que de alguna forma le están afectando a su estado de humor. A mi por ejemplo, me costó mucho tiempo identificar que me alteraba ver a los niños revoloteando por la cocina con una excusa en la boca del tipo "voy a por agua" "y yo a por un tenedor" "estoy cogiendo una pera de postre", cuando deberían estar sentados a la mesa,...

Madre mía!!! Miro la fecha de la última publicación y hace siglos ya,... El trimestre pasado tuve mucho trabajo y no me dio la vida para casi nada. Desde finales de diciembre estoy más liberada, pero nos ha costado empezar el año con buen pie, debido a una recaída de uno de los niños, que nos hizo cambiar de planes de la noche a la mañana y que nos ha enseñado muchas cosas buenas de la vida,... Lo mejor de todo, que ahora que ya hemos conseguido centrarnos un poco más, vengo con muchas ganas de trabajar e inventar nuevas ideas!!! Así que poco a poco, vamos allá!!!

La verdad es que este verano ha sido muy completo. Han hecho muchísimo deporte, hemos recibido a primos, tíos y abuelos, hemos viajado a Pamplona, peinado Navarra a golpe de excursiones, subido a Francia y recorrido un buen número de pueblos medievales de La Dordoña cada cual más pintoresco, han tenido un par de semanas de esas de para no hacer nada que les ha venido de perlas, tiempo para los amigos,... Pero ahora toca ajustarse poco a poco para que la vuelta el cole no suponga un drama que nos pase factura las primeras semanas. Así que os cuento qué he propuesto a mis hijos para estos días:

Los niños a la edad de 3-5 años empiezan a darse cuenta del paso del tiempo, pero de forma muy abstracta. Es muy fácil identificar esta etapa, porque normalmente viene acompañada de preguntas constantes acerca del tiempo que falta para un cumpleaños, para el fin de semana, para que lleguen los abuelos,... En verano suele ocurrir muchas cosas muy diferentes, lo cual añade mucha incertidumbre a los más pequeños.

Nos reíamos en una de las últimas cenas en casa de Silvia Cenas Adivina, porque nos dibujábamos al salir del trabajo alargando el brazo para enganchar el bolso y el abrigo al vuelo, sacar después derrapando el coche del parking y contar los segundos de cada semáforo en rojo, con una única idea en la cabeza: llegar puntuales a la salida del colegio de nuestros niños, recibirles con millones de besos y aplastarlos contra nuestro pecho en un abrazo lleno de amor incontenido,... y todo ello para que antes, mucho antes de arrancar el coche que nos llevará a casa,... todo el idilio de amor materno-filial se desmorone por cualquier acontecimiento aparentemente insignificante,...

Ya sabéis los que me seguís desde hace tiempo, que en casa me gusta que los niños ayuden en las tareas domésticas. No es mucho el tiempo que les quita y a cambio le encuentro muchos beneficios. Sin embargo, pese a lo convencida que estoy de ello, tiendo a caer en el "casi lo hago yo, que voy más rápido y lo dejo mejor", en el que quedo estancada sin darme cuenta un tiempo más o menos prolongado antes de que una voz interna que dice algo así como,... "...pero bueno, será Marqués,...?" me haga despertar.

Aunque durante las vacaciones de verano instagram se llene de fotos maravillosas en la que todo está enfocado, pensado y encuadrado, los que utilizamos esta red social bien sabemos que también está llena de filtros. Y aunque durante el verano que vivimos fuera de las pantallas también nos rodeemos de cosas bonitas, nos quitemos cargas laborales y dediquemos mucho más tiempo a la familia, a pesar de los buenos planes y cambios de aires, a veces también se complican los días. Hace unas semanas, releí en el libro El Cerebro Del Niño un ejercicio para nosotros, los padres, ideal para practicarlo ahora que podemos encontrar algunos momentos de calma. En él, el Dr. D. Siegel, simboliza la mente como una rueda. En el centro, hay un lugar seguro para relajarse y elegir en qué se va a pensar. 

Hace un par de años, mi madre me recibió en Pamplona con un montón de carpetas clasificadoras apiladas cuidadosamente a la entrada de mi habitación. La mayoría de ellas se fueron a la basura directamente, aun sabiendo que dentro se iban tanto amor platónico con forma de recorte de revista. Creo que sólo abrí una de las carpetas y en ella encontré un papel doblado escrito a máquina con 25 preguntas ingeniosas y la calificación posterior en función de la puntuación obtenida. Esa misma tarde, hice el juego a los niños y les encantó.

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